No es poco habitual encontrarnos con personas sumamente preocupadas porque sus perros muerden. Si bien es una conducta que podríamos llegar a considerar peligrosa, primero hay que determinar exactamente a qué llaman morder. Por ejemplo no es lo mismo un cachorro de tres meses explorando su entorno con la boca que un perro adulto que muerde y lastima a sus tutores para proteger un plato de comida. 

Es importante determinar qué es lo que está ocurriendo en cada caso particular para encontrar una solución adecuada.

¿Por qué muerde un perro? 

Cachorros que no saben regular la mordida

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Cuando nuestros perros son cachorros están ansiosos por explorar su entorno. Al no tener manos, ellos conocen el mundo a través de su boca y su nariz. Por esto, es frecuente que cachorrito intente morder todo lo que se encuentre a su paso o hasta incluso a nosotros. 

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que al igual que los humanos los cachorros tienen dientes de leche. Estos dientes, diminutos y filosos son como pequeñas agujitas que se clavan en nuestra piel cada vez que nos muerden.

El proceso de cambio de dientes es lento y doloroso para algunos cachorros, y si bien las molestias varían de individuo a individuo se cree que este proceso aumenta en ellos la necesidad natural de morder. 

Si bien como mencionamos la conducta de morder es esperable y natural en cachorros, debemos iniciar ni bien el perro llega a casa un protocolo de regulación de la mordida. Para esto, vamos a establecer una serie de reglas: 

  • Nunca usar nuestras manos para jugar con el perro: es muy tentador para el cachorro morder nuestras manos si se las ponemos directamente en la boca. Lo ideal es jugar siempre con un juguete de por medio.
  • No permitir accidentes en el juego: si en algún momento del juego el perro nos muerde con o sin intención, vamos a dejar de jugar. Para que quede claro que el juego se terminó debemos demostrarlo con nuestro lenguaje corporal (nos cruzamos de brazos, miramos hacia otro lado, o nos vamos del lugar). El lenguaje corporal puede ser acompañado con un“¡ay!” con tono de voz muy finito. Esto suele ser muy útil para demostrarle al cachorro que nos lastimó. 
  • Enseñarle al perro a soltar: enseñarle a un cachorro a soltar es fundamental. No solo porque nos ayudará a regular su mordida sino que también es un muy buen primer ejercicio de control de impulsos para enseñarle a nuestro perro. 

Perros que muerden jugando

Si tu perro ya adulto muerde en situaciones lúdicas es probable que sea porque nunca se realizó un correcto protocolo de regulación de la mordida cuando era cachorro y porque nosotros le “seguimos el juego” todo este tiempo.

Para saber si un perro muerde jugando tendremos que prestar atención a su lenguaje corporal. Un perro que nos invita al juego tendrá una postura corporal general relajada, moverá su cola junto con el cuarto trasero, su cara y sus ojos no estarán tensos y podemos notar hasta que realiza “reverencias” (un comportamiento típico entre perros para invitarse al juego). 

Si queremos que nuestro perro deje de morder tenemos que dejar de reforzar esa conducta constantemente. Las reglas a seguir serán muy parecidas a las que aplicamos con un cachorro que está aprendiendo a regular la mordida, solo que con un adulto tenemos que ser aún más estrictos porque en medio de un juego bruto uno solo de sus dientes puede llegar a lastimarnos seriamente. 

Perros que muerden en situaciones de agresividad 

Ahora bien, si notamos que nuestro perro intenta morder de forma agresiva tenemos que ser aún más cautelosos para trabajar esta problemática. Un perro puede morder en este contexto por varios motivos:

  • Para proteger un recurso de valor : comida, zona de descanso, un objeto, a sus tutores, etc.
  • Para defenderse de algo a lo que considera una amenaza
  • Para defender a su tutor de lo que considera una amenaza
  • Por miedo 
  • Por estrés acumulado 
  • Por dolor

Un perro que va a morder en un contexto de agresividad suelen dar  señales previas antes de atacar. Tenemos que estar atentos a señales de estrés como por ejemplo:

  • Relamerse las comisuras de los labios
  • Sacudirse
  • Cola baja o entre las patas
  • Quedarse inmóvil 
  • Respiración superficial
  • Pupilas dilatadas 

Si la situación que le está provocando estrés al animal no desaparece, es probable que éste comience a mostrar señales de advertencia o amenaza. Entre ellas podemos encontrar:

  • Pelo erizado
  • Mostrar los dientes o gruñir
  • Orejas hacia adelante, alerta
  • Cuerpo que busca elevarse
  • Cola alta
  • Quedarse inmóvil

 

Es fundamental nunca retar a un animal que está dando señales de amenaza

Si la amenaza no cesa, el animal no tendrá otra opción más que atacar.

Es fundamental nunca retar a un animal que está dando señales de amenaza, mucho menos castigarlo de forma física. Lo que podría ocurrir en este caso es que el animal aprenderá a inhibir estas señales y a actuar agresivamente sin avisar antes. 

Si sabemos que nuestro perro da señales de estrés o amenaza y no logramos identificar cual es la situación que activa este comportamiento, será momento de contactar a un educador canino que nos asesore para desarrollar el programa de modificación de la conducta correspondiente.

Nunca es una buena idea tratar a un perro que manifiesta comportamientos agresivos sin la ayuda de un profesional.

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