El comportamiento de monta suele generar desde risas hasta incomodidades en las personas. 

Antes de determinar si es una conducta que debe ser modificada hay que evaluar si realmente es un problema. Si notamos que el comportamiento se manifestó una vez, u ocurre esporádicamente, no es algo que debería preocuparnos. Ahora bien, si la conducta de monta se vuelve compulsiva, es allí donde deberíamos pensar en preocuparnos o incluso evaluar el hacer una consulta a un profesional. 

Los perros puedan montar personas, otros perros o incluso objetos. El hecho de que un perro monte peluches suele poner muy incómodas a las personas porque se tiende a comprarlo con una conducta sexual. Cuando es una hembra quien monta, el comportamiento suele desconcertar más aún a los humanos. Sin embargo, debemos saber que todos los perros pueden montar: machos, hembras, castrados o enteros.

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¿Por qué una perra monta peluches?

La conducta de monta solo suele ser de carácter sexual cuando un perro macho intenta montar ante la presencia de una hembra en celo, o en el caso de que una hembra en celo haya pasado por el lugar en donde se está manifestando el comportamiento. 

Es muy poco probable que la monta de una hembra a un peluche sea por carácter sexual. No obstante, existen otras causas posibles que sí deberían preocuparnos: 

Aburrimiento

Un perro que no tiene sus necesidades de actividad física diaria, estimulación mental, juegos y socialización cubiertas, comienza a través del tiempo a manifestar conductas propias del “aburrimiento”. Puede que tu perra elija un peluche para montar, simplemente para tener algo que hacer durante el día.

Sobre excitación en determinadas situaciones

Puede que la perra se sobre excite demasiado en determinadas situaciones, como por ejemplo en momentos de juego, cuando llegamos a casa, o cuando vienen visitas. Su forma de descargar su sobreexcitación puede ser montandonos a nosotros, o a diferentes objetos.

Juego

Algunos perros montan personas, otros miembros de su especie o inclusive a objetos como forma de juego. No es una conducta que deba preocuparnos siempre y cuando notemos que se manifieste de forma esporádica. Si nuestra perra elige jugar todos los días en todo momento a montar un peluche, si deberíamos preocuparnos.

Estrés

Si nuestra perra se encuentra atravesando una situación de estrés por algún motivo (falta de actividad física, demasiada actividad física, falta de enriquecimiento ambiental, enfermedad no diagnosticada, dolor, etc.) puede canalizar tanto su estrés y cómo su frustración montando diferentes objetos, en este caso elige hacerlo con un peluche.

Habiendo determinado cual es el motivo por el cual nuestra perra monta un peluche podremos determinar los pasos a seguir. Si sabemos que la perra  monta por estrés crónico deberemos entonces comenzar a modificar aquello le provoque llegar a este estado emocional y genere como consecuencia este comportamiento. Por ejemplo, si la perra no realiza paseos de calidad y no gasta suficiente energía, lo ideal sería lograr una modificación de la dinámica familiar y la rutina.

Si la perra monta por aburrimiento es probable que necesite mayor cantidad de actividad física al día, pero también es probable que necesitemos enriquecer su ambiente. El enriquecimiento ambiental  es un proceso por el cual tratamos de modificar, adaptar o crear un ambiente en el que el animal pueda expresar sus conductas naturales y necesarias de especie.

Una buena opción es comenzar a darle juguetes interactivos de diferentes dificultades así como también objetos para que pueda roer o morder.

Si la perra monta por sobre excitación, es probable que nosotros estemos provocando este comportamiento al llevarlo a este estado emocional alterado.

Si por ejemplo, nuestra perra se sobre excita demasiado cuando vienen visitas a casa, podemos optar por darle un snack deshidratado masticable para entretenerse en esas situaciones particulares. Es una actividad mucho más saludable que el montar compulsivamente un peluche. 

Si la perra monta porque encontró una forma de jugar y divertirse, podemos pensar en que quizás deberíamos dedicarle más tiempo a las actividades lúdicas con nuestra perra. Podemos jugar a tironear con ella de una soga, a enseñarle a buscar y traer la pelota o hasta incluso a jugar a las escondidas dentro de casa. 

Como mencionamos anteriormente, este comportamiento no debe ni ponernos incómodos ya que en raras ocasiones es por carácter sexual. Pero tampoco debemos tomarlo como algo gracioso ya que muchas veces es la única forma que tiene nuestra perra de manifestar que algo no está bien: que no está pudiendo gastar energía, que no estamos enriqueciendo lo suficiente su vida, que nos olvidamos de jugar con ella, o que la estamos exponiendo a situaciones negativas que desencadenan en estresarla. 

Si consideramos que el comportamiento se volvió compulsivo y se manifiesta con frecuencia, tendremos que contactar a un profesional que nos ayude a determinar cuál es la causa y en base a eso decidir cuál será la mejor manera de corregirlo.

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