Mi perro no viene cuando lo llamo

Mi perro no viene cuando le llamo Que hacer
SOBRE ESTE ARTICULO DE PASEOS PARA PERROS
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    Es muy frecuente encontrar tutores caninos que manifiestan “mi perro no viene cuando lo llamo” Un perro que no responde cuando es llamado no solo es irritante para su humano responsable sino que realmente puede significar un peligro para la vida del perro.

    Desde Filosofía Animal fomentamos la tenencia responsable de compañeros caninos.

    ENSEÑARLE AL PERRO A VENIR CUANDO LO LLAMO

    Parte de nuestras obligaciones como tutores responsables es garantizar la seguridad del animal y es por esto que recomendamos que los perros siempre estén atados con correa. Sin embargo, si conocemos algún entorno cerrado y seguro del cual consideramos el perro no tiene posibilidad de escape y decidimos soltarlo es esencial que sepa responder al llamado para evitar cualquier tipo de inconveniente. A continuación detallaremos algunos de los motivos por lo cuales un perro no responde al llamado. 

    Un perro no responderá si No le enseñamos su nombre

    En frecuente que las personas den por sentado que los perros saben cómo se llaman y esto no necesariamente es así. Un perro que no sabe su nombre de ninguna manera entenderá que nos estamos refiriendo a él, no importa que tan fuerte gritemos:

    Podemos comenzar practicando el nombre del perro en casa. Vamos a decir el nombre y siempre que el perro nos mire o nos preste atención, lo premiaremos por ello. Podemos utilizar pequeños trocitos de comida motivante para ayudarnos. Con las repeticiones, el perro irá comprendiendo que siempre que responde a esa palabra obtiene algo gratificante a cambio. Por lo tanto, aprenderá a responder a esa palabra. Aprenderá a responder a su nombre.

    No le enseñamos al perro a venir al llamado

    Otro error que se comete con frecuencia es el de creer que los perros instintivamente sabrán responder al llamado y esto está lejos de la realidad. Si queremos que nuestro compañero canino nos responda al llamado, será nuestra tarea la de encargarnos de enseñarle a hacerlo. Para empezar a trabajar con el perro vamos a necesitar una correa larga y premios. Lo ideal es practicarlo en un parque y poder utilizar una correa larga para que el perro se aleje algunos metros de nosotros. Cuando el perro esté distraído, vamos a llamarlo por su nombre y añadir la palabra “vení”. El tono de voz que usemos debe ser amigable. También es importante acompañar el llamado con nuestro lenguaje corporal. Recomendamos movernos en dirección opuesta al perro para que este “nos siga”. Una vez que el perro llega a nosotros, vamos a felicitarlo y darle premios para marcarle que esa conducta es correcta.

    Si repetimos esto en varias oportunidades el perro entenderá que si viene a nosotros, recibe premios.

    Es importante practicar el venir al llamado en diferentes contextos, para que el perro pueda generalizar lo aprendido. Por ejemplo, no es lo mismo venir al llamado en un parque donde estamos solos que en un parque repleto de otros perros. Aunque consideremos estar en un entorno seguro y cerrado, recomendamos nunca soltar a un perro que aún no sepa venir al llamado. Usamos el llamado para irnos de la plaza Algo habitual es que las personas llamen a sus perros solo cuando están por irse de la plaza o el parque. Con las repeticiones los perros aprenderán que cada vez que los llaman, la diversión termina. Para evitar que esto suceda podemos practicar llamar a nuestro mejor amigo en diferentes momentos, por ejemplo cuando está jugando con otros perros. Vamos a premiarlo por responder e inmediatamente dejarlo volver a jugar. De esta manera mantendremos la lógica de que siempre que responde ocurren cosas buenas y evitaremos que asocie el responder al llamado con irse del parque. Usamos el nombre del perro para retarlo Es habitual que la gente utilice el nombre del perro para retarlo. El ¡¿Qué hiciste Boby!? hará que el animal asocie su nombre con una situación de estrés ya que todo nuestro lenguaje corporal denota enojo. Sin intenciones, al usar el nombre del perro para retarlo estamos enseñándole que esa palabra, su nombre, predice que algo malo va a ocurrir (nos enojamos).

    castigamos al perro cuando viene al llamado

    Frecuentemente vemos casos de personas que retan a su perro por no haber respondido inmediatamente al llamado. Esto es un grave error, debido a que no harán falta muchas repeticiones para que el perro asocie el responder al llamado con un momento de estrés.

    No importa que tan enojados estemos con nuestro perro por no haber venido, no importa cuando tiempo haya pasado, siempre que el animal responda vamos a felicitarlo por ello.

    Si no vino a nosotros rápido por alguna situación en particular (una pelota a lo lejos, otros perros jugando, palomas volando, un picnic) sabremos que tenemos que trabajar más en algunos puntos débiles. Pero el venir al llamado siempre debe ser recompensado.

    No somos coherentes con nuestro lenguaje corporal cuando llamamos al perro

    Uno de los errores más comunes está en decir algo con nuestras palabras y otra cosa opuesta con nuestro cuerpo. Las personas en muchas ocasiones tienden a llamar a su compañero canino a la vez que corren detrás de él. Sin darse cuenta le están enseñando al perro que puede alejarse cuanto quiera pues nosotros correremos detrás. Además, esta situación puede resultar muy divertida para muchos perros y convertirse en el juego de persecución ideal. Siempre que llamemos a nuestro perro debemos movernos en dirección opuesta a él. Podemos “jugar” con él el juego de persecución, pero siempre es el animal quien debe seguir al humano. Soltar a un perro nunca debe ser tomado a la ligera, no debemos olvidar que son animales y que en muchas ocasiones responderán ante sus instintos: perros que corren detrás de palomas, machos que se van detrás de hembras en celo, perros que escapan asustados por un ruido fuerte que los sorprendió.

    Queremos remarcar la importancia de aplicar todo lo mencionado anteriormente para poder garantizar la seguridad de nuestro perro en caso de que decidamos soltarlo. Pero incluso si nunca vamos a optar por dejar al animal sin correa, el responder a nosotros sigue siendo fundamental para gestionar ciertas situaciones que pueden darse en la calle durante los paseos. SI alguna vez pensando “mi perro no viene cuando lo llamo” no dudes en consultar con un profesional.

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