En los últimos años se ha popularizado el concepto de “perro dominante”. Este concepto suele ser utilizado para hacer referencia a perros que buscan ocupar un rango alto en una jerarquía, en teoría para adquirir el rango de perro alpha. Bajo este concepto, se ha intentando explicar y dar cuenta de las conductas de los perros, especialmente de aquellas problemáticas.

Sin embargo, el comportamiento de los perros suelen tener otras causas y motivaciones, y no necesariamente responde a su intento de ser “dominantes”.

¿De dónde surge el mito de la dominancia?

El concepto de dominancia surge a partir de estudios que científicos realizaron en lobos en cautiverio. El estudio intentaba demostrar que los lobos eran agresivos entre sí para obtener el rango de “alpha”. Cuanto más agresivo era el lobo, más dominante y “alpha” podía considerarse ya que más intenciones tenía de subir de rango en la jerarquía.

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El concepto de dominancia surge a partir de estudios que científicos realizaron en lobos en cautiverio.

Como se considera que el ancestro del perro es el lobo, el concepto de “alpha” se extrapoló a nuestros compañeros caninos. Esta idea fue tomada por varios expertos en comportamiento animal y con la teoría de la dominancia y la jerarquía como base se desarrollaron técnicas aplicadas a la educación canina.

Estas técnicas se basan en que nosotros, los humanos, tenemos que demostrarle a nuestros perros que somos los líderes de la manada, de lo contrario, el animal podría intentar dominarnos. De aquí el popularizado concepto “alpha roll”, técnica por la cual el humano debe someter al animal mediante el uso de la fuerza para que este ceda en su intención de “dominar”

Sin embargo, este panorama empezó a cambiar cuando años más tarde los científicos que estudiaron a los lobos en cautiverio se retractaron de lo dicho. Explicaron que los lobos mostraron estos comportamientos agresivos por el estrés que les generaba el hecho de vivir en un entorno que no era el natural para ellos.

Los lobos forman manadas jerárquicas compuestas por padre, madre y cachorros en donde el padre suele ser el alpha. Sin embargo, y a diferencia de lo que se creía anteriormente, el conflicto dentro de una manada de lobos es poco probable de manifestarse.

Los lobos establecen jerarquías para mantener un orden. Si un cachorro crece y considera que quiere ser el líder de una manada, se separará de sus padres y buscará una hembra solitaria para empezar la propia. Pero no existen batallas de poder dentro de una misma manada para adquirir el rango de alpha. 

Por otro lado, es difícil pensar en extrapolar los comportamientos de los lobos a los perros. Si bien el lobo y el perro comparten gran parte de su genética, son dos especies diferentes. Los perros son animales domésticos y los lobos no lo son. 

¿Que NO es dominancia?

Hoy en día, se siguen utilizando métodos de educación basados en la premisa de que el hombre debe ser el líder del perro. Partiendo de esta idea se cataloga a perros con diferentes problemas de conducta bajo el concepto de “dominante” para explicar sus comportamientos.

Sin embargo, existen un montón de otras razones que explican las conductas de los perros: la genética, sus periodos sensibles, sus experiencias, sus procesos y mecanismos de aprendizaje, sus estados emocionales, la manera en que nos comunicamos con ellos, solo por nombrar algunas.

Como vemos, la conducta de un perro es mucho más compleja de lo que parece. Entonces, considerar que los problemas de nuestros perros se solucionarán si les demostramos que somos sus líderes es una simplificación de un asunto complejo, que puede generar consecuencias negativas en el vínculo con el animal y causar problemas de miedo o agresividad en el perro. Contamos con mucha evidencia científica al respecto.

Con el correr de los años y la ayuda de los medios de comunicación se ha popularizado la idea de que muchos comportamientos son característicos de “perros dominantes”.

Algunos de ellos son:

  • Si el perro se sube al sillón, es dominante
  • Si el perro come antes que el humano, es dominante
  • Si el perro te salta, es dominante
  • Si el perro ladra cuando lo retas, es dominante
  • Si un perro monta a otro perro, es dominante
  • Si un perro muerde a otro perro, es dominante
  • Si un perro marca su territorio, es dominante
  • Si un perro protege recursos, es dominante
  • Si un perro sale de casa antes que vos, es dominante

Y la lista podría seguir. Lejos está esto de ser la realidad. No hay evidencias de que aspirar al estatus de Alpha sea una característica de la personalidad de los perros. Estos comportamientos tienen diferentes explicaciones, que no necesariamente son las del perro buscando obtener un rol alto en la jerarquía. 

¿Que SI es dominancia?

La dominancia, entonces, es un atributo del patrón de repetidas interacciones entre dos individuos por acceder a un recurso determinado

Hoy en día, se define la dominancia en términos etológicos como la relación que existe entre dos individuos en referencia a un recurso concreto. 

La dominancia, entonces, es un atributo del patrón de repetidas interacciones entre dos individuos por acceder a un recurso determinado, y que se caracteriza porque uno de los miembros de la confrontación consistentemente resulta favorecido y el oponente se rinde en lugar de escalar la pelea. De esta manera, se dice que la posición del que gana de forma consistente es dominante sobre ese recurso en particular, y la posición del que pierde es sumiso.

Esto quiere decir que un perro será dominante sobre otro perro en relación a un recurso concreto. Sin embargo, esto no quiere decir que ese perro esté programado genéticamente para ser el Alfa y necesite dominar cada situación y cada recurso de la vida cotidiana.

Por otro lado, en la relación del perro con su familia humana, si hasta ahora has interpretado ciertas conductas como características de un perro dominante, cómo comer antes que uno, saltarle a la gente, tironear de la correa en el paseo o montar a otro perros, será necesario que debas reformular las causas de esos comportamientos; pero de seguro que son otras, y no que tu perro se haya propuesto ser el Alpha de tu casa.

Que las causas o motivaciones de los problemas de conducta de un perro no se deban a un asunto de dominancia, no quiere decir que no debamos ocuparnos y tratarlos, más cuando esos temas están relacionados con miedos, ansiedad o agresividad. En estas casos, es de suma importancia que puedas consultar con un profesional de la conducta. Aunque no estemos frente a un perro dominante, estamos frente a un animal que manifiesta conductas que afectan su bienestar y pueden ser peligrosas tanto para él como para terceros. 

 

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