La manipulación es algo que debemos trabajar con nuestro compañero canino desde el momento en que llega a casa. Es habitual ver casos de perros que no se dejan tocar por el veterinario o por extraños, pero también encontramos casos que ni siquiera permiten ser manipulados por sus tutores. 

Es fundamental para empezar a trabajar determinar si el perro nunca se dejó manipular o si es una conducta que a aparecido con el tiempo.

¿Por qué a un perro no le gusta que lo toquen?

 

Mirá estas notas!

No lo acostumbraron desde cachorro

Como mencionamos anteriormente, un perro debe ser habituado desde el momento en que llega a casa a que lo toquen, tanto los miembros de la familia como personas extrañas. Siempre se debe asociar la manipulación con una situación positiva por ejemplo, empezar por tocar el lomo del cachorro mientras le damos algunos premios. 

Acostumbrar al cachorro a que lo toquen extraños no es un simple capricho ni estamos buscando invadir el espacio personal del perro, sino que es fundamental que se sientan cómodo con la manipulación de otras personas diferentes a nosotros para poder, por ejemplo, realizar consultas veterinarias sin problemas. 

 

Sufrió una experiencia traumática

Un perro al que intentaron tocar a la fuerza, lastimaron o asustaron intentando sujetarlo es probable que no se sienta a gusto con la manipulación.

Tendremos que tener mucha paciencia porque trabajar con perros que sufrieron experiencias traumáticas suele ser un proceso largo y lento para los tutores. 

 

Estamos siendo demasiado invasivos

Si nuestro perro fue bien socializado y no sufrió ninguna experiencia traumática aún así debemos saber que no podemos manipular y tocar a un perro a nuestro antojo.

Hay animales a quienes les gusta más que a otros ser acariciados. Además, el contexto también influye. Por ejemplo, no es lo mismo que te abrace tu pareja o tu hijo a que te abrace un desconocido en la calle. Tampoco es lo mismo que tu pareja te abrace dentro de tu hogar a que te abrace frente a tu jefe en una cena formal. 

Debemos acostumbrar a los perros a que entiendan las caricias y la manipulación como una situación positiva, pero de ninguna forma tenemos la potestad de someterlos a situaciones que los ponen incómodos.

Puede que un perro se deje manipular perfectamente tanto por sus tutores como por el veterinario, pero no le gusta dormir abrazado a las personas. Cada perro tienen sus características particulares y debemos respetarlas. 

 

Una enfermedad

En casos en que los perros comienzan a manifestar incomodidad ante la manipulación en general o de ciertas partes del cuerpo cuando antes no lo hacían será necesario descartar causas patológicas. Algunas enfermedades como la artritis, osteoporosis, displasia de cadera pueden ser difíciles de identificar a simple vista pero resultan muy molestas y dolorosas para el perro. Pero una simple molestia gastrointestinal no identificada también puede hacer que nuestro perro se encuentre más irritable y reacio a la manipulación. 

Si notamos que nuestro perro manifestó un cambio en el comportamiento con respecto a la manipulación, recomendamos acudir al veterinario para descartar una causa física. 

¿Qué hacer si a un perro no le gusta que lo toquen?

Tenemos que, gradualmente ir asociando la manipulación con situaciones positivas. Es muy importante que, antes de empezar a trabajar conozcamos un poco sobre las señales que nos dan nuestros perros cuando se están sintiendo incómodos.

Si no respetamos estas señales podemos no solo empeorar la situación sino correr el riesgo de que el perro actúe de forma agresiva para alejarnos. 

Los perros manifiestan lo que se denomina “señales de calma” cuando se sienten incómodos en cierta situación.

Algunas de las señales que puede darnos un perro pueden ser:

  • Bostezar
  • Relamerse las comisuras de la boca
  • Sacudirse
  • Mirar hacia otro lado 
  • Achinar los ojos 
  • Parpadear en exceso 

Es muy importante prestar atención a estas señales porque es la advertencia que nos está dando nuestro perro para que paremos con lo que estamos haciendo. 

Una vez aprendidas las señales de incomodidad que nos da nuestro perro podemos empezar a trabajar en la asociación de las caricias y la manipulación con cosas positivas. 

Podemos por ejemplo seguir los siguientes pasos, ayudándonos con trocitos de comida rica y motivante para el perro en forma de premios:

1- Siempre que el perro se acerque a nosotros de forma voluntaria vamos a premiarlo por ello.

2- Podemos empezar por apoyar nuestro mano por una fracción de segundo en el lomo del perro mientras que le damos algunos premios.

3- Si el perro no muestra ninguna señal de incomodidad, aumentaremos el tiempo en el cual dejamos apoyada la mano.

4- Si el perro no muestra ninguna señal de incomodidad, podemos aumentar la presión con la cual apoyamos la mano.

5- Si el perro no muestra ninguna señal de incomodidad, podemos empezar a realizar suaves caricias, siempre en la dirección en la que crece el pelo no de forma contraria. 

6- Si el perro se sintió cómodo durante todo este proceso, no manifestó señales de calma y aceptó todos nuestros premios, podemos realizar estos mismos pasos en otra parte del cuerpo. 

Debemos tener en cuenta que dependiendo del motivo por el cual a nuestro perro no le gusta que lo toquen, tardaremos más o menos tiempo en realizar una correcta asociación positiva a la manipulación.

Siempre recomendamos contactar a un profesional para asegurarnos de que el proceso se está realizando de forma correcta. 

 

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