No es poco habitual encontrarnos con casos de tutores preocupados porque sus perros no quieren comer su alimento. Si bien la causa no debe ser necesariamente grave, no hay que dejar de prestar atención a nuestro amigo canino ya que la falta de apetito muchas veces es un síntoma de alguna patología existente. 

A continuación, detallaremos algunas de los motivos que pueden generar que nuestro perro no quiera comer.

No le gusta su alimento

El alimento balanceado o pienso no se caracteriza por ser particularmente sabroso. Son muchos los tutores que luchan día a día para lograr que su perro coma su ración diaria de alimento. 

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Recomendamos en estos casos, probar cambiando a otro alimento balanceado de calidad. Los sabores varían de una marca a otra, puede que cambiando el alimento el animal recupere su apetito. 

Otro consejo útil es cerrar bien la bolsa de comida para evitar que los granitos pierdan su frescura y sabor. Es habitual que los perros coman cuando la bolsa es nueva y el alimento balanceado se encuentra fresco, y a medida que pasan los días y se va perdiendo el sabor, pierdan el interés. 

La comida está todo el tiempo a disposición

Un error frecuente es dejar la comida del perro constantemente a disposición para que éste coma a demanda. Si el animal sabe que puede acceder siempre a una fuente de alimento, perderá el interés por ella y solo comerá si es que tiene hambre. 

Ordenar los horarios de alimentación no solo motivará al animal a comer más sino que le otorgará mayor orden y previsibilidad a su vida. 

Recomendamos darle al perro su ración diaria de comida en 3 tomas diarias. Se sugiere esta cantidad de veces ya que al ingerir su ración del día en 2 tomas la cantidad de alimento que ingiere será mayor en cada comida, lo cual puede llegar a traer problemas como torsiones gástricas en perros que son muy glotones o ansiosos para comer. 

Estrés

Los perros pueden estresarse por diferentes motivos: falta de actividad física, exceso de actividad física, cambio rotundo en la rutina, cambio en la dinámica familiar, ruidos nuevos dentro de casa, un nuevo miembro de la familia en casa (un bebé, un nuevo perro, un gato, etc.) y más. Las señales de estrés pueden ser diversas e incluyen desde comportamientos destructivos dentro de casa, agresividad o irritabilidad, letargia y modificación en el comportamiento general.

Un perro estresado puede comenzar a manifestar falta de apetito o anorexia. 

Tendremos que identificar la causa que está generando estrés en el animal y trabajar en base a ella primero para poder regular sus hábitos alimenticios. 

Malestar gastrointestinal 

Un perro puede manifestar malestar en el sistema gastrointestinal por diferentes motivos. Algunos de los más frecuentes suelen ser:

  • Gastroenteritis
  • Gastritis
  • Intoxicación alimentaria
  • Pancreatitis
  • Obstrucción intestinal
  • Torsión gástrica

En general, las enfermedades relacionadas a lo gastrointestinal pueden incluir otros síntomas como fiebre, vómitos, diarrea, letargia inflamación del abdomen, estreñimiento, gases, dificultad para estar parado, dificultad para estar echado.

Muchos cuadros terminan con complicaciones severas por no haber sido detectados a tiempo, si notamos que nuestro perro además de la falta de apetito tiene alguno de estos otros síntomas, debemos ir sin dudar al veterinario a realizar los análisis correspondientes. 

Problemas dentales

Si el perro es cachorro y está cambiando los dientes, si es un animal geronte que ha perdido algunas de sus piezas, o si es un perro joven que ha sufrido un traumatismo puede que nuestro amigo canino no quiera comer para evitar el dolor que esto le provoca. 

Cuidar la dentadura de un perro es fundamental. Debemos revisar la boca de nuestro peludo con regularidad para asegurarnos de que no se está formando sarro y que todas sus piezas se encuentran en condiciones óptimas para asegurar una masticación sin dolor ni complicaciones. 

Consumo de fármacos

Si el animal está pasando por algún tratamiento que implique el uso diario de ciertos fármacos, existe la posibilidad de que sus hábitos alimentarios se modifiquen. Algunos psicofármacos provocan anorexia en ciertos animales. Por otro lado, ciertos analgésicos muy útiles para calmar el dolor pueden llegar a generar malestar estomacal por lo cual se recomienda su uso junto con un protector gástrico.

Si el perro está bajo tratamiento, recomendamos realizar una consulta al veterinario para manifestar esta situación. 

Si el animal no quiere comer, podemos probar con ofrecerle comida de mayor valor como puede ser carne o pollo cortado en pedacitos acompañado con algo de verduras. Si pasan más de 24 horas y el animal sigue sin apetito, debemos ir al veterinario aunque el perro no manifieste signos clínicos evidentes.

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