Jugar con nuestros perros es de las mejores actividades que podemos hacer con ellos. No solo es una buena opción para que puedan gastar energía sino que es una excelente manera de fortalecer nuestro vínculo con ellos. El juego es un indicador de bienestar en los animales

En muchas ocasiones, los tutores suelen manifestar que durante el juego sus perros suelen morderlos. Esta es una conducta que puede resultar esperable en cachorros que aún están comenzando con su educación, pero puede volverse peligrosa si no se modifica a tiempo.

En perros ya adultos es un comportamiento que puede llegar a generar problemas porque nuestro amigo canino puede lastimarnos sin siquiera estar buscando hacerlo. 

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Morder es una conducta esperable en cachorros

El morder es un comportamiento propio de la conducta exploratoria de todo cachorro. Al no tener manos, ellos conocen el mundo a través de su boca y su olfato. Es habitual que nuestro perro intente morder objetos como zapatillas, cables, muebles o hasta incluso a nosotros. 

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que al igual que los humanos los cachorros tienen dientes de leche. Estos dientes son más pequeños y filosos que sus dientes definitivos, por lo que suele doler mucho cuando accidentalmente nos muerden.

El proceso de dentición es lento, doloroso y molesto para algunos cachorros, y si bien las molestias varían de individuo a individuo se considera que este proceso aumenta en ellos la necesidad natural de morder. 

¿Qué hago si mi cachorro me muerde al jugar?

Si bien es esperable que los cachorros muerdan, esta conducta puede volverse peligrosa en perros adultos. Por esto, es importante que planteemos una serie de reglas a seguir para comenzar a regular la modalidad de juego con nuestro perro: 

  • Nunca usar nuestras manos para jugar con el perro: si bien es tentador usar nuestras manos para jugar con el cachorro, tenemos que saber que de esta manera le estamos enseñando al animal a jugar a mordernos. 
  • Elegir un juguete especial para jugar juntos: Vamos a elegir algún juguete que sea placentero para el perro de morder, como algún peluche, mordillo o soga de materiales blandos. Este será nuestro juguete especial, aquel que solo utilizamos para jugar nosotros con el perro a “tironear. 
  • Estableceremos una estructura de juego: para que el perro comience a regular su mordida es importante que el juego no sea un momento de descontrol total. El cachorro puede estar disfrutando del placer de morder, pero debe comenzar a comprender que el juego tiene una estructura que empieza y termina. Vamos a invitar al cachorro a jugar con el juguete especial, lo sujetaremos y dejaremos que sea el animal quien hace la fuerza.
    No tenemos que mover el juguete bruscamente porque podemos lastimarlo y hacer que asocie este momento con algo negativo. Luego de algunos minutos, le diremos “listo” y guardaremos el juguete en algún lugar donde no quede a disposición. El objetivo es habituar al cachorro a esta situación lúdica que comienza y termina.
    Si establecemos una rutina con horarios relativamente fijos en donde jugamos con nuestro perro, con el tiempo irá comprendiendo que no debe buscarnos compulsivamente para interactuar, porque sabrá que en algún momento del día lo invitaremos nosotros al juego. 
  • No permitir que haya accidentes: si en algún momento del juego el perro nos muerde accidental o intencionalmente, vamos a terminar el juego. Para que quede claro que el juego se terminó debemos demostrarlo con nuestro lenguaje corporal. Recuerden que los perros no saben nuestro idioma pero si son capaces de leer señales o gestos que realizamos con nuestro cuerpo. Podemos entonces guardar el juguete, darle la espalda al cachorro o hasta incluso retirarnos de la habitación. El lenguaje corporal puede ser acompañado con vocalizaciones. Un “¡ay!” con tono de voz muy finito suele ser muy eficaz para demostrarle al cachorro que nos lastimó. 
  • Enseñarle al perro a soltar: soltar es algo imprescindible de enseñar a cachorros no solo por su función en sí, sino porque es un gran ejercicio de control de impulsos. 

Para enseñarle al cachorro a seguir los siguientes pasos: 

1- Jugar a tironear con nuestro juguete especial

2- Cuando el perro esté motivado tirando, le vamos a ofrecer algo de mayor valor a cambio, generalmente un trocito de comida motivante.

3- Si el perro suelta le marcaremos ¡Muy buen! y le daremos el trocito de comida. 

Haciendo varias repeticiones de este ejercicio al día podrán ver resultados en el corto tiempo. Es muy importante que cuando le estamos enseñando este ejercicio, luego de que el cachorro suelte y lo premiemos volvamos a jugar. De lo contrario, el cachorro aprenderá que cuando decimos la palabra soltá el juego termina, y por ende no querrá responder. 

  • Todos los miembros de casa deben respetar el mismo criterio: si algunos de los integrantes de la familia permiten que el cachorro juegue a mordernos le estamos enviando señales muy confusas. Es fundamental que todos seamos coherentes con lo que intentamos enseñarle al animal. 

Además de las cuestiones inherentes al juego debemos prestar atención a otras variables para intentar evitar que nuestro perro nos muerda. 

En algunas ocasiones los perros pueden morder para descargar estrés y frustración.Un cachorro que no está lo suficientemente estimulado puede empezar a desarrollar problemas de comportamiento, entre los cuales está la mordida. Es por esto que recomendamos que además de regular el juego con sus compañeros caninos presten atención a lo siguiente:

  • Si estamos cubriendo la necesidad de actividad física diaria.
  • Si estamos cubriendo la necesidad de estimulación mental diaria.
  • Si lo estamos sobre estimulando.
  • Si está descansando bien 
  • Si el perro está descargando su necesidad natural de morder y roer. Como mencionamos, el morder es una conducta esperable y normal en cachorros. Pero durante toda la vida de el perro es saludable que tengan actividades de masticación para descargar estrés y bajar los niveles de ansiedad. Recomendamos el uso de snacks deshidratados masticables en la ración recomendada por nuestro veterinario.

Tengamos en cuenta que para que nuestro perro comprenda que morder no es la forma para buscar interactuar con nosotros hay que establecer reglas claras. Si un día lo dejamos mordernos y otro día no, el animal no entenderá. Vamos a confundirlo y a frustrarlo. La mejor forma de educar a nuestro cachorro es con paciencia, respeto y siendo consistentes y coherentes con nuestras acciones. 

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