Un perro que le tiene miedo a los autos puede resultar un gran dolor de cabeza para sus tutores. No solo tendremos complicaciones a la hora de querer realizar viajes cortos o largos con nuestro perro sino que en casos de emergencias en donde si o si tenemos que subir al perro al auto el nivel de estrés al que se verá expuesto el animal será realmente considerable. 

Causas del miedo a los autos

Un perro le puede tener miedo a los autos por diferentes motivos. A continuación, enumeramos algunas de las posibles causas.

1- Mala socialización

Cuando el perro es cachorro y atraviesa el período sensible de socialización debe ser expuesto a la mayor cantidad de estímulos posibles de forma positiva: perros, personas, ruidos, objetos, transportes, etc. Una vez que el período finaliza, presentarle estos estímulos al perro y que los asocie con algo bueno es considerablemente más difícil. 

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Si el perro no ha tenido una buena socialización que incluya el subirse a diferentes  tipos de autos puede que en consecuencia haya desarrollado miedo a interactuar con este estímulo en particular. 

2- Experiencia traumática

En algunos casos, solo basta con una experiencia negativa relacionada a algún estímulo particular para que el perro quede traumado de por vida.

Si el animal alguna vez sufrió alguna experiencia traumática dentro de un auto como por ejemplo mareos, vómitos, un choque, pasar una tormenta dentro del auto, quedarse encerrado con temperaturas alta, entre otras, podría llegar a desarrollar miedos y fobias relacionadas a este tipo de vehículo. 

3- Genética

Se ha comprobado científicamente que el miedo tiene una tasa de heredabilidad muy alta. Esto quiere decir que si un cachorro tiene padres miedosos existen altas posibilidades de que el vaya a ser miedoso también.La única forma de corroborar esto es conocer a los padres del animal. 

4- Causas orgánicas

El perro puede temer a viajar en auto porque sufre náuseas o hasta vómitos durante los viajes. El animal asocia al estímulo auto con el sentirse mal físicamente por lo tanto buscará evitarlo.

Soluciones

La solución dependerá principalmente de la causa que hayamos identificado.

Si detectamos que a nuestro perro no le gusta subirse al auto porque se marea existe la posibilidad de utilizar fármacos que controlen las náuseas y los vómitos. Para saber cual es la droga específica para nuestro perro así como también la dosificación, será necesario realizar una consulta con el veterinario de cabecera.

Además, debemos tener en cuenta que para utilizar fármacos en los viajes en auto con nuestro perro hay que probarlos previamente para asegurarnos de que funcionen de forma correcta. 

Ahora bien, si nuestro perro tiene miedo al auto por una mala socialización o una experiencia traumática tenemos que saber que el proceso de lograr subir a nuestro amigo canino nuevamente al vehículo va a ser lento y requerirá de mucho compromiso y trabajo de nuestra parte.

Será necesario además, que contactemos a un especialista en comportamiento canino para comenzar con el tratamiento específico. 

Durante el tratamiento el especialista probablemente vaya a recomendar que no volvamos a exponer al cachorro al estímulo al que le teme, es decir, al auto.

Para que el perro deje de temer al vehículo vamos a tener que realizar procesos de desensibilización y de contracondicionamiento.

La desensibilización es un método cuya característica principal es la aproximación sucesiva del sujeto a situaciones similares a las que le producen una exacerbación desfasada de conductas.

Para trabajar, vamos a comenzar a exponer al perro de forma gradual al estímulo  o situación al que le teme.

Este proceso en algunos casos puede ser  largo y lento ya que las aproximaciones deben hacerse de forma gradual asegurándonos de que estamos trabajando en un nivel de intensidad que el perro puede tolerar. 

Paralelamente vamos realizar el proceso de contracondicionamiento. Trabajaremos asociando al auto a algo que al perro le resulta satisfactorio. De esta manera la respuesta negativa que solíamos recibir por parte de nuestro perro cuando veía el auto, se irá transformando en una respuesta positiva asociada al estímulo placentero. 

Tal como mencionamos, este tipo de trabajo debe hacerse de la mano de un profesional del comportamiento canino. 

Es importante tener en cuenta que los miedos no se curan solos ni mejoran con el tiempo. Si no hacemos nada para mejorar la confianza y la seguridad del animal y no trabajamos en una resignificación del estímulo al cual le teme, el miedo no solo persistirá sino que en muchos casos puede hasta empeorar. 

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