Hay diferentes circunstancias que pueden llevar a las personas a decidir que su perro necesita usar un bozal: perros que estén manifestando conductas agresivas con otros miembros de su especie, perros que manifiesten conductas agresivas con niños, o perros que roben comida del piso, entre otras. 

Sea cual sea el motivo por el cual se ha decidido que el bozal es una buena opción, tenemos que comprender primero que debemos confiar en él solo como una herramienta de prevención, no como una forma de solucionar el problema. Si el perro está manifestando alguna conducta problemática que no se está pudiendo resolver, será necesario consultar a un especialista en comportamiento canino. 

En segundo lugar, debemos saber que existen ciertas situaciones de manipulación que pueden llegar a resultar invasivas para el animal: aplicar vacunas, ponerles ropa, bañarlos, cortarles las uñas, colocarles el arnés de paseo y colocarles el pretal. Si el animal no está acostumbrado a este tipo de manipulaciones e intentamos forzarlo podemos correr el riesgo de que asocie esta situación con algo negativo. Por lo tanto, siempre que vayamos a empezar a utilizar una herramienta como un bozal tenemos que comenzar por la asociación de este nuevo elemento con cosas que para el animal sean agradables y placenteras. 

Elegir el bozal correcto 

Existen muchos tipos de bozales en el mercado. Sin embargo, el bozal más adecuado para usar con nuestros perros es el llamado bozal baskerville. Este tipo de herramientas están diseñadas específicamente para permitirle al perro jadear, beber agua y hasta incluso recibir golosinas. 

Asociar el bozal con algo positivo 

Como mencionamos anteriormente, para que el uso del bozal no resulte en una situación desagradable e incómoda para el animal tendremos que trabajar en la asociación positiva de esta herramienta. 

A continuación, daremos una serie de recomendaciones a seguir para conseguir que el perro asocie el bozal con algo agradable. Para trabajar, vamos a necesitar pequeños trocitos de comida rica y motivante para el animal como puede ser carne, pollo, salchichas o snacks para perros los cuales usaremos a modo de premios

1- Es importante recordar que nunca tendremos que poner el bozal a la fuerza. Podemos empezar por presentarle el bozal al animal, apoyándolo en el piso, y comenzando a premiarlo siempre que busque interactuar con él: cuando lo toque, cuando lo olfatee, cuando meta voluntariamente el hocico dentro de él, etc. 

2- Cuando el animal se sienta cómodo ante la presencia de este nuevo elemento, podremos avanzar. Vamos a continuar sujetando el bozal pero esta vez dejaremos algunos premios dentro para que el perro tenga que meter el hocico y buscarlos. Vamos a repetir este proceso algunas veces, siempre y cuando notemos que el perro está cómodo. 

3- Una vez que el animal se siente cómodo poniendo su hocico dentro del bozal, podemos empezar a acostumbrarlo a tener el bozal cerrado. Para esto, sería ideal que consigamos ayuda. Mientras una persona sostiene el bozal siguiendo los pasos del punto anterior, la otra persona puede proceder a cerrarlo por unos segundos. Es muy importante que continuemos con este paso siempre y cuando el perro esté cómodo con el procedimiento. Ante el menor signo de incomodidad tendremos que detenernos. Podemos empezar por unos pocos segundos e ir aumentando gradualmente el tiempo.

4- Cuando el perro se sienta completamente cómodo con el bozal cerrado, podemos comenzar a acostumbrarlo a tenerlo puesto algunos minutos dentro de casa, mientras le damos premios desde afuera. 

5- El último paso consistiría entonces en generalizar el uso de esta herramienta. Esto quiere decir que vamos a practicar en diferentes contextos como puede ser: la calle, el parque, la veterinaria o la casa de un amigo. Puede que durante el proceso de generalización tengamos que volver al paso 1, pero sin dudas avanzaremos más rápido hasta el paso 4. 

 

Recomendaciones: 

  • Nunca poner el bozal a la fuerza. El objetivo debe ser que el perro quiera ponerse el bozal de forma voluntaria como si fuera una herramienta más de paseo.
  • La habituación al bozal debe hacerse de forma gradual. No debemos avanzar al paso siguiente si el perro aún no está listo.
  • Cada perro avanza a su propia velocidad. Así como hay perros que pueden habituarse al uso del bozal en un día, existen otros que pueden tardar semanas. Es importante respetar los tiempos de cada perro para evitar hacerlos pasar por situaciones de incomodidad que traigan como consecuencia una asociación negativa de esta herramienta.
  • Las sesiones de habituación deben ser de muy corta duración. Recomendamos que no duren más de 5 minutos y que el perro reciba muchos premios y cosas agradables en cada una de ellas. Es fundamental que podamos trabajar todos los días.
  • Mientras estemos habituando al perro al uso del bozal debemos evitar utilizarlo para una situación que no sea agradable para el perro, por ejemplo para ir al veterinario. De lo contrario, corremos el riesgo de que asocie al bozal con algo negativo. 
  • Si el animal intenta quitarse el bozal durante el proceso de habituación, significa que estás yendo demasiado rápido. Es fundamental recordar que el proceso debe ser siempre gradual.
  • Recordar siempre que el bozal es una herramienta de trabajo, no una solución. Si el perro está manifestando problemas comportamentales será necesario contactar a un profesional. 

 

Seguinos

NUESTROS CURSOS

Cursos de adiestracion para perros on line

Cursos de adiestramiento para perros por video llamada

Welcome Back!

Login to your account below

Create New Account!

Fill the forms below to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist