Mi perro no quiere jugar

SOBRE ESTE ARTICULO DE JUEGOS PARA PERROS
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    Muchos tutores suelen preocuparse al encontrarse con la situación de que sus amigos caninos no quieren jugar con ellos. Es realmente algo muy frustrante y angustiante para las personas y suele ser motivo de consulta para los profesionales del comportamiento canino.

    Jugar es uno de los factores imprescindibles en una rutina de calidad, siendo fundamental si queremos garantizar el bienestar de nuestro perro además de construir y fortalecer un vínculo con el.

    Existen diferentes motivos por los cuales un perro puede no querer jugar. A continuación detallaremos posibles causas para entender mejor qué es lo que puede estar ocurriendo.

    ¿Por qué un perro no quiere jugar?

    • Causa física
    • Mala experiencia
    • Estamos jugando al juego equivocado
    • Somos aburridos
    • Sobre estimulación

    Causa física

    Si un perro comenzó a manifestar desinterés por el juego, puede que haya alguna causa relacionada con alguna enfermedad o lesión en el animal.

    Un perro que sufre malestar a nivel gastrointestinal, está sufriendo alguna infección que levante temperatura o se haya lesionado a nivel muscular puede mostrar menor interés por jugar con nosotros.

    Existen enfermedades que son imperceptibles para el ojo humano como pueden ser la artrosis o la osteoporosis pero que causan muchísimo dolor. Cuando nosotros estamos enfermos o adoloridos no solemos tener ánimos para realizar actividad física por más placentera que pueda resultarnos normalmente. En el caso de los animales es la misma lógica.

    Si notamos que el perro ha perdido repentinamente el interés en jugar y se encuentra desanimado, podemos realizar una visita al veterinario para descartar cualquier patología.

    Completá esta nota con Las necesidades de los perros

    Mala experiencia

    Es habitual encontrarnos con tutores que no saben jugar correctamente con sus perros. En muchos casos, las personas son excesivamente brutas para jugar. Si alguna vez en medio de un juego provocamos dolor al animal, puede que este no vaya a querer jugar con nosotros nuevamente.

    Debemos ser cuidadosos ya que una experiencia traumática de este tipo puede generar no solo una pérdida de interés en el juego sino también un deterioro en el vínculo con el perro.

    Estamos jugando al juego equivocado

    Muchas personas se obsesionan porque sus perros jueguen a algo específico, como por ejemplo el buscar y traer la pelota. Son muchos los juegos que podemos hacer con nuestros perros, lo importante es encontrar aquel que motive lo suficiente al animal. Algunas opciones pueden ser:

    • Tironear de una soga
    • Buscar y traer la pelota
    • Jugar a las escondidas: el humano se esconde, y el perro busca
    • Jugar con un frisbee

    Es nuestra tarea conocer a nuestro amigo canino y saber cuál le resulta más motivante. El juego en los animales se asimila mucho a la caza.

    Hay perros que pueden disfrutar de jugar al frisbee o a buscar y traer la pelota debido a que disfrutan de capturar objetos en movimiento, disfrutan de “capturar la presa”.

    Pueden haber otros perros a quienes los motiva más jugar a “desgarrar” por lo tanto el juego de tironear la soga sería más motivante para ellos. Dependiendo de la motivación de nuestro perro la elección del juego.

    El juego es una oportunidad que tenemos para mejorar la calidad de vida de nuestro amigo canino y de construir y consolidar un vínculo.

    Si forzamos al animal a realizar una actividad que no disfruta no solo no manifestará ningún tipo de interés sino que podemos poco a poco generar cierto nivel de malestar y estrés en el. El juego es una oportunidad que tenemos para mejorar la calidad de vida de nuestro amigo canino y de construir y consolidar un vínculo. Forzarlo a realizar determinada actividad no nos dará como resultado ninguna de las dos cosas.

    Completá esta nota con 8 juegos caseros para perros

    Somos aburridos

    Hay muchas personas que creen que el animal debe motivarse solo para jugar y esto es un error. Debemos enseñarle al perro que jugar con nosotros es divertido. Si invitamos al perro a jugar con la pelota y la mitad del tiempo la pasamos usando el celular, puede que la próxima vez el animal no vaya a querer jugar con nosotros.

    El momento del juego tiene que ser para el perro y para nosotros. Debemos usar un tono de voz amigable, no usar fuerza bruta con el animal para evitar lastimarlo, y demostrar con todo nuestro lenguaje corporal que queremos pasar tiempo con el.

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    Sobre estimulación

    Existen casos en donde los tutores le dan tantas actividades para hacer el perro al día que el animal termina por estresarse, llegando al punto del agotamiento físico y mental. Un perro sin actividades será un problema, pero un perro sobre estimulado también. Debemos darle al perro la cantidad justa y necesaria de actividades diarias teniendo en cuenta:

    • Su edad
    • Sus características particulares
    • Su raza o cruza de razas

    Un perro agotado y estresado no tendrá ganas de jugar con nosotros.

    Recomendaciones

    • Buscar el juego que más motive al animal. Podemos probar diferentes opciones hasta encontrar la modalidad correcta.
    • ¡Ser divertidos!
    • No sobre estimular al animal. Brindarle una rutina acorde a sus necesidades
    • Descartar causas físicas que estén generando malestar. Ante la menor duda, realizar una consulta veterinaria.
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