En el mundo de la educación canina existen múltiples herramientas que surgen en la búsqueda de facilitar el proceso de aprendizaje de nuestros perros: pretales sensibles, collar de ahorque, collar de shock, clicker, etc. Si bien todas estas herramientas pueden haber sido pensadas para solucionar problemas de conducta y así beneficiar la convivencia del perro con la familia, creemos que el uso de algunas de ellas puede ser cuestionable.

Desde Filosofía Animal buscamos desalentar cualquier herramienta que produzca miedo o dolor en los animales, bajo la premisa de que siempre existe una alternativa que sea más amable y respetuosa para con ellos. 

Una de las herramientas más controversiales creadas en los últimos años es el denominado collar eléctrico o collar de shocks. En esta nota de Filosofía Animal te contaremos más sobre esta herramienta y porque desaconsejamos su uso. 

¿Qué es el collar eléctrico y para que se usa?

El collar eléctrico, collar de adiestramiento o “e-collar” es un collar regulable que cuenta con un dispositivo que emite estímulos eléctricos y/o vibratorios. La intensidad del dispositivo varía de modelo a modelo ya que existen muchos en el mercado, pero se sitúa alrededor de los 6 voltios.

Mirá estas notas!

Esta herramienta se utiliza para modificar conductas indeseadas como ladridos, perros que se escapan, perros que atacan o otros perros o personas y más. El collar eléctrico funciona como un castigo positivo: cada vez que el perro realiza una de las conductas antes mencionadas, recibe una descarga. Por ejemplo: el perro ladra a otro perro y automáticamente recibe una descarga. De esta manera, el perro debería asociar que si ladra a otro perro automáticamente recibirá una consecuencia negativa, por lo tanto, ladraría menos a otros perros.

Por otro lado, también se suele utilizar al collar eléctrico como un refuerzo negativo: el aversivo se mantiene hasta que el perro deja de manifestar la conducta. Por ejemplo: el perro ladra, y hasta que no para de ladrar la descarga no cesa. De esta forma, el perro asociaría que la conducta de ladrar está ligada a algo negativo y el silencio a algo positivo (librarse del dolor).

Estas técnicas están basadas en el aprendizaje por condicionamiento, una forma de aprendizaje asociativo que nuestros perros comparten con nosotros y muchas otras especies. La lógica de este tipo de aprendizaje es que una conducta se manifestará más o menos seguido dependiendo de las consecuencias inmediatas que esta trae. 

No obstante, en lo que se considera como educación respetuosa o adiestramiento en positivo, no se utilizan este tipo de herramientas por diversos motivos. 

Problemas con el uso del collar eléctrico

El uso del collar eléctrico ha sido desaconsejado al punto tal de que en muchos países se encuentra prohibido por ley. Son diversos los motivos por los cuales no recomendamos el uso del e-collar entre los cuales podemos encontrar los siguientes:

  • Solo se trabaja en la conducta y no en la causa: la conducta es la manifestación de una emoción. Un perro que le ladra a otros perros por ejemplo puede hacerlo porque este estímulo en particular genera miedo o estrés. Castigar al animal por ladrar puede llegar a inhibir la conducta, pero no estaremos solucionando el problema de base que es lo que el perro percibe cuando este estímulo se le presenta: algo que me genera malestar.
  • No se puede regular correctamente la intensidad de la descarga: muchos de los collares eléctricos del mercado poseen un regulador de intensidad para la descarga eléctrica. Sin embargo, el grado de humedad, el tipo de pelo o los niveles de grasa modifican la intensidad de la descarga del collar eléctrico. Si es demasiado alta puede provocar dolor excesivo y traer como consecuencia miedo, fobias o una reacción agresiva. Por el contrario, una intensidad demasiado baja puede derivar en una habituación. En este caso el perro se acostumbrará al dolor y el comportamiento persistirá debido a que no siente el aversivo como algo lo suficientemente negativo como para desistir en su conducta.
  • El estrés generado puede provocar que el perro no aprenda: cuando un perro experimenta altos niveles de estrés su capacidad para aprender correctamente disminuye. Si el estrés se vuelve crónico es probable que no solo no eliminemos la conducta sino sino que también pueden empezar a aparecer otros problemas comportamiento.
  • Puede producirse una asociación incorrecta: el objetivo de este tipo de herramientas es asociar el aversivo con la conducta considerada negativa. No obstante, especialmente en tutores inexpertos cuando el timming no es el adecuado, el perro puede relacionar el estímulo eléctrico con cualquier cosa, incluyendo el propio tutor.
  • Causa problemas de salud: el collar antiladridos propicia la aparición de ciertos riesgos fisiológicos, como un aumento excesivo del cortisol salival y la frecuencia cardíaca, lo que puede derivar en un shock. En los casos más graves en donde no se tuvo en cuenta el nivel de la descarga y las particularidades fisiológicas del perro, se puede llegar hasta a quemaduras que deriven en necrosis de la piel.
  • Perjudica el vínculo entre perro y tutor: el uso del castigo positivo y el refuerzo negativo disminuyen la calidad de la relación entre el perro y su tutor, habiendo casos en los cuales el perro puede desarrollar problemas de agresividad que no existían antes del uso de los aversivos.
  • No existen estudios que respalden su eficacia:
    1- Se han hecho estudios científicos que muestran cómo en contraposición con otras técnicas de adiestramiento más respetuosas para con el perro, que priorizan el uso del refuerzo positivo, el uso de collares eléctricos no es más efectivo.

    2- También se ha encontrado evidencia de que aquellos perros que son entrenados con collar eléctrico muestran más signos de estrés y miedo.

    3- Uno de los resultados más preocupantes ha sido el ver como los perros muestran señales de estrés y miedo en presencia de sus tutores, aunque el collar de shock no esté presente. Esta consecuencia es realmente preocupante y muestra cómo este tipo de técnicas puede dañar el vínculo entre el perro y su tutor.

¿Debemos usar entonces collar eléctrico? 

Por las consecuencias anteriormente mencionadas, consideramos que el uso del collar eléctrico como herramienta de adiestramiento no es la opción más acertada.

 Si se busca corregir una conducta negativa lo recomendable es buscar ayuda profesional para entender por qué mi perro hace lo que hace y buscar alternativas para modificar este comportamiento que sean más amables y respetuosas y por sobretodo que no tengan consecuencias negativas por su implementación.

Te va a gustar.

Seguinos

NUESTROS CURSOS

Cursos de adiestracion para perros on line

Cursos de adiestramiento para perros por video llamada

Welcome Back!

Login to your account below

Create New Account!

Fill the forms below to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist